Sobre afirmaciones y visualizaciones en la práctica de Ho’oponopono

November 27, 2018

Tal como nos enseñan la Ley de Atracción y Ho’oponopono, somos 100% responsables de nuestra realidad. ¿De qué forma somos responsables? Somos responsables de los pensamientos que determinan nuestro destino.

Nuestros pensamientos están muy controlados por nuestras memorias. El 90% de nuestras memorias vienen de nuestros ancestros, y las hemos estado acumulando durante una infinidad de vidas. Por lo tanto, aquello en lo que pensamos que basamos nuestras decisiones, a veces no tiene nada que ver con los pensamientos del momento.

 

¿Y sabías que sólo eres consciente de 15 bits de información por segundo? Cuando en realidad tienes 11.000.000 de bits (memorias) de información por segundo que ni sabes que existen y están tocando todo el tiempo. Estos bits son memorias pasadas que has estado almacenando, y son los que controlan tus decisiones, opiniones, juicios de valor, expectativas y temores. Todo esto impide que alcances tu verdadero potencial y tu paz interior.

 

Cuando afirmamos y visualizamos, estamos manejando solo los 15 bits de información de los que somos conscientes. ¡Esos 15 bits creen saber qué es correcto y perfecto! En Ho’oponopono aprendemos a soltar y dar permiso a Dios.

Por eso las palabras y frases que usamos en Ho’oponopono, son pedidos de limpieza, (no afirmaciones).

 

La limpieza de Ho’oponopono nos abre a la bondad del universo de Dios y trabaja con los 11.000.000 de bits de los que no somos conscientes. Cuando soltamos y se lo entregamos a Él, ¡Él puede transmutar por nosotros y nosotros no necesitamos siquiera saber cómo funciona!

 

Esto es lo que Joe Vitale descubrió cuando conoció Ho’oponopono, y es el motivo por el que dijo: Ho’oponopono está más allá de El Secreto. Las afirmaciones sólo le dicen a Dios qué hacer por nosotros, como si supiéramos mejor que Dios qué es correcto y perfecto para nosotros.

Con Ho’oponopono y la limpieza, estás dando permiso a Dios, quien sabe mejor, para que te traiga aquello que es correcto y perfecto.

Entonces, preguntémonos lo siguiente: ¿queremos afirmarle a Dios que sabemos más que Él, o preferimos soltar y darle permiso para que nos traiga aquello que es correcto y perfecto?

 

En definitiva, no hay dudas de que somos cocreadores de la realidad en todo momento. El problema es que la mayoría de nuestras creaciones son inconscientes, sin ningún control de la enorme cantidad de creencias que nos modelan (nos guste o no).

Por ello, aunque ponga mucha voluntad, me pare frente al espejo y diga en voz alta una afirmación del estilo “me amo y me acepto tal como soy” (por citar una de las más conocidas por el público afín a ellas), esto no será suficiente para mejorar mi autoestima, habida cuenta de que, mientras pronuncio la afirmación, miles, hasta millones de otras creencias completamente opuestas, pululan por el inconsciente, quitándole “poder” a ésta.

 

En el ámbito de la psicología clínica y transpersonal permanentemente se hace referencia a las “creencias” y “mandatos” que el contexto cultural nos ha implantado a lo largo de nuestra vida, generando pautas y modelos mentales que nos condicionan (en tanto y en cuanto no los reconozcamos y modifiquemos).

Precisamente ésa es la “causa” por la cual muchas de las más grandes aspiraciones de las personas no se concretan, ya que esas creencias sabotean e impiden nuestros logros.

 

Yo creí (como muchos, ingenuamente) que era cuestión de identificar esos mandatos y, a continuación, cambiarlos por medio de la afirmación positiva correspondiente. Si bien podíamos reconocer algunos de esos pensamientos, la mala noticia es que no son tres, cuatro o quince, ¡sino millones! Y aunque pudiera (hipotéticamente) identificar cada creencia, no me alcanzarían varias vidas para “corregir” cada una de ellas (y además evitar que se vayan grabando otras).

 

Pero hay una buena noticia. En Ho’oponopono no necesitamos “saber” cuales ni cuántas son las memorias que tenemos grabadas. Tampoco hay nada que “analizar”, ni “comprender racionalmente”. Cada vez que hacemos esto, no sólo no modificamos las memorias, sino que grabamos más de lo mismo, con lo cual les estamos otorgando más poder.

 

Sólo basta con responsabilizarnos, tomando la decisión de “borrar” todas y cada una de ellas. De este modo, al “desinstalar” cada memoria se deja de “atraer” esa realidad que nos incomoda, o esas personas que no nos agradan y se mantienen a nuestro lado. Y una ventaja más, ya no es necesario implantar una “afirmación positiva”, pues al eliminar las memorias erróneas, la Divinidad atraerá para nosotros lo perfecto y correcto.

 

En definitiva, no se trata de renunciar a nuestros deseos y aspiraciones. Lo que vamos a cambiar usando Ho’oponopono es el enfoque que le damos a la cuestión. No vamos a pedir, ni a exigir a la Divinidad, tal o cual cosa.

 

No vamos a manipular la realidad con nuestros caprichos (del ego). Sólo pediremos la limpieza, el borrado, la cancelación de todo aquello que impide la manifestación de nuestros objetivos o metas, confiando en que la Divinidad atraerá lo adecuado. Es lo que comúnmente decimos “dejarlo en manos de Dios”. Dicen los kahuna que ésta es la verdadera ayuda que Dios nos da. No necesitamos otra cosa, sólo limpiar y estar en cero.

 

En ho’oponopono no visualizas, no estableces metas, no haces listas de objetivos. Sólo limpias y confías en Dios.

Con este proceso, borramos las memorias dolorosas compartidas desde el comienzo de nuestra creación, que se repiten como problemas en nuestro inconsciente y se manifiestan en nuestra experiencia.

De algún modo, esto nos da un gran poder para liberar (resolver) nuestros problemas, ya que es un proceso entre tú y la Divinidad.

 

(Doctor Ihaleakala H. Len).

 

 

El Reverendo Michael Beckwith dice que las afirmaciones son como cosas de jardín de infantes. Despertamos, jugamos con ellas y nos damos cuenta de que somos poderosos. Ahora nos graduamos y podemos ser nosotros mismos. Ese es nuestro trabajo, ser. Cuando eres, estás en el fluir, das permiso al Universo para guiarte, protegerte, y colocarte en el lugar correcto en el momento correcto. ¿Te suena familiar?

 

No tengo duda de que las afirmaciones y las visualizaciones pueden funcionar, yo mismo las he utilizado y enseñado hace ya bastante tiempo, pero dejé de emplearlas al conocer Ho’oponopono. Es más simple, es más fácil y contamos con la ayuda de la Divinidad ¿Qué más podemos pedir?

 

Por el mismo motivo no es necesario invocar otras presencias: Angeles, Arcangeles, Maestros Ascendidos, etc., recuerden que estamos conectados con Dios, con su chispa divina dentro de nosotros.

 

Somos así de poderosos. Creamos con nuestros pensamientos. Sin embargo, ¿no es mucho mejor repetir “gracias” o “te amo”, soltar y dar permiso a Dios, que nos creó y nos conoce mejor que nadie?

 

          Hasta la próxima semana.

 

 

Lic. Raúl E. Pérez

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