Mis conceptos sobre Ho’oponopono

September 26, 2018

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En este artículo pretendo aclarar o explicar en palabras sencillas algunos de los procesos involucrados en este sistema de sanación.

 

Ho'oponopono es increíblemente fácil de practicar. Solo hay que repetir cualquiera de las palabras o frases enseñadas. No hay una mejor que otra.

Son herramientas recibidas directamente de la Divina Inteligencia, Dios, o Divinidad, para el borrado de memorias dolorosas que habitan nuestro interior.

 

Algunos conceptos son sencillos de entender y otros, no tanto. Pero, para que ho'oponopono funcione no es necesario comprenderlo, solo practicarlo, todo el tiempo que se pueda.

 

Consiste en repetir constantemente esas frases o palabras, cambiando de a ratos a otra, cuando la intuición se los dicte, como si fuera un mantra (pero en realidad es mucho más fácil que un mantra, porque son palabras en nuestro idioma y generalmente son frases muy cortas).

 

Ho'oponopono es como un antivirus (pero de los pensamientos tóxicos y de las memorias dolorosas). Por ejemplo, ahora mismo, si piensan en una enfermedad, el sentimiento que tienen, está teñido por anteriores experiencias similares: cuando se enteraron de la enfermedad por primera vez, cuando se operaron, lo que dijeron los médicos, lo que sintieron en aquellos momentos, y además, otros nuevos pensamientos que se suman a esto en la actualidad, como miedos residuales, etc.

 

¿Y qué hacen los seres humanos?, se focalizan en esos pensamientos de temor, preocupación, recuerdos tristes, etc., y se concentran día y noche en lo que no quieren, pensando, sintiendo y generando sensaciones similares a las ya vividas, aunque en realidad esos problemas no estén actualmente presentes (o, aunque a veces todavía exista alguno de ellos).

Fíjense cuantas veces hay gente que vive recordando todo lo que sufrió, aunque de eso hace muchos años y hoy no les pasa nada.  

 

Aunque nosotros no somos conscientes, hay una infinita cantidad de pensamientos en nuestra mente (aproximadamente once millones), de los cuales a la enorme mayoría ni siquiera los registramos.

 

Estos pensamientos “están girando en el disco rígido” y la mayoría de ellos, no son auténticamente nuestros, han sido “filtrados”, (mejor sería decir “infiltrados”) por nuestra familia, la sociedad, la cultura, nuestra educación, por la memoria celular de nuestros ancestros, etc.

 

Cuando nacemos, no somos una “hoja en blanco” venimos precondicionados (o “formateados”, para usar un término muy conocido en computación).

 

De toda esa información que traemos hay cosas que “aceptamos” y otras que no, a estas últimas las rechazamos, las tratamos de excluir de nuestra conciencia, pero quedan guardadas o sepultadas en áreas profundas del inconsciente (inconsciente reprimido).

 

A este material reprimido, Jung lo llamó: “la sombra” (que es todo lo rechazado de nosotros mismos).   

 

Ahora bien, a esa “sombra”, nosotros la “vemos” muchas veces en la conducta de los demás, de quienes nos rodean, y ahí nos causa desagrado, porque son las partes rechazadas de nosotros mismos.  

 

La “sombra” pugna por salir, se expresa en nuestros síntomas o aflora, como ya mencioné en otro párrafo, en la conducta de otros con quienes comparto mi vida.  

 

También señalé con anterioridad, que la mayoría de esos pensamientos e ideas, algunas con las que me identifico y otras con las que no, no son auténticamente míos. No corresponden a mi verdadera identidad, me fueron transmitidas, me dé cuenta o no. Pero me impiden ser verdaderamente auténtico, verdaderamente YO.

 

Por eso en inglés denominan a esta práctica: SITH - Self Identity Through Ho'oponopono (Auto identidad a través de Ho'oponopono), ya que este proceso, al “limpiar” esa enorme cantidad de pensamientos (memorias) me permite, al fin, ser yo mismo.   

 

Dice Mabel Katz, una conocida maestra de ho'oponopono:

 

“No sabemos quiénes somos. Y no sabemos, que no sabemos”

 

Entonces cuando algo nos ocurre, “reaccionamos”, de acuerdo a esa cadena de pensamientos tóxicos y memorias dolorosas que condicionan nuestra visión de la realidad, y que “crean” mi infierno o mi paraíso.    

 

De este modo estamos creando más de lo mismo, ya que nuestro pensamiento se plasma en la realidad física (no solo queda dentro de nuestra mente, y nuestro cuerpo generando preocupaciones, molestias o produciendo alguna enfermedad), también “altera” nuestro mundo circundante, somos co-creadores de todo lo que nos rodea. El mundo externo, es un reflejo de nuestro mundo interno.  

 

Ustedes me podrán decir que hay pensamientos y miedos totalmente imaginarios, y otros basados en la realidad. Totalmente de acuerdo. Sin embargo, reales o imaginarios, todos deben ser borrados, porque la mente inconsciente no distingue lo imaginario de lo “real” (a nivel de los pensamientos).

 

Otro tema: cuando sabemos que tenemos razón, nos negamos a modificar nuestro punto de vista, creemos que “eso” no lo tenemos que borrar.

 

Podemos pensar: “el país, es un desastre, con sus gobernantes, su corrupción, su desastrosa economía, etc”. Entonces la pregunta puede ser ¿para qué cambiar este pensamiento si es verdad, si yo tengo “razón”?  

 

Es que a nuestro ego le encanta tener razón, pero, como dice una conocida expresión: aunque tenga razón “marche preso”, porque al seguir persistiendo en esa idea creo más de lo mismo: más políticos corruptos, más funcionarios incapaces (y eso que no los voté).

 

Por eso en ho’oponopono se habla de la Total Responsabilidad, (referida a nuestros pensamientos, tanto a los que son conscientes, como a los que no). “Si lo he pensado, (o creído), entonces lo he creado”.

 

Ahora podemos ver que, cuando criticamos algo, lo estamos creando, lo estamos reforzando.  

 

Esto se confirma hoy por los modernos postulados de la física cuántica: el observador afecta lo observado. Además, ho'oponopono postula la unidad de todas las cosas, un concepto que ya era conocido por antiguas culturas de nuestra humanidad.

 

Hay una frase en idioma maya que se escribe: In Lack'ech, y que traducida al español quiere decir: Yo soy otro tú. Por eso mismo, todo lo que no me gusta del mundo que veo, solo lo puedo cambiar cambiando yo, borrando mis pensamientos, todo lo que veo de feo en el otro, lo sano borrándolo en mí. Solo en mí, no gasto energía proyectando la “culpa” en el otro.  

 

Y por eso, aún con quien les haya hecho daño le dicen mentalmente: Lo siento. Gracias. Te Amo.  

 

El amor, neutraliza el odio. Si odian a alguien, también se odian a sí mismos, y el daño les afecta más a ustedes, que al otro.  Y al emitir amor, neutralizan el odio y, lo que es mejor, les vuelve aquello que emiten (amor). El beneficio siempre es para uno mismo (y también se comparte con el mundo que me rodea).

 

Ahora, que ustedes digan: Lo Siento. Gracias. Te Amo. No quiere decir que tienen que ir, abrazarlo y darle un beso. Solo limpian sus pensamientos, no necesitan hacerlo en la realidad física. A menos, que quisieran reconciliarse con esa persona (porque vale la pena).  

 

En ese caso, después del suficiente Gracias. Te Amo. Lo siento. Perdón (porque una parte nuestra, también creó ese conflicto). Es muy probable, que la parte involucrada, sin saber que hicieron ho'oponopono, los llame y les pida perdón, y se puedan sentar a dialogar.  

 

Uno en ho'oponopono solo borra y limpia, nunca determina como quiere que el problema se solucione. Se debe borrar con fe y sin expectativa. Sin apuro, no estar pendiente de cuando se arregla todo. Después vienen las sorpresas. 

 

Más allá de la limpieza permanente, todo el tiempo que puedan, cada vez que se les aparezca un pensamiento negativo de cualquier tema, lo cancelan con alguna de las palabras que conozcan.  

 

Es difícil para cualquiera de nosotros, estar todo el tiempo haciendo ho'oponopono. Les comento como lo hago yo: aprovecho todo tiempo libre para usarlo. Por ejemplo, cuando viajo en cualquier medio de transporte, utilizo ese tiempo perdido para hacer ho'oponopono, mentalmente, nadie se da cuenta. En el bus, en el metro (subte), cuando tomo un taxi, cuando camino por la calle, etc.  

 

Cuando están en una fila esperando algo, y si el trámite que van a hacer se complica: Gracias. Te Amo. Gota de rocío. Llave de la Luz, etc. 

 

No es como la meditación, que necesita un estado especial de relajación, calma, silencio, ambiente apropiado, etc.  

 

También pueden crearse una frase personal, por ejemplo: “Divinidad, limpia en mí, todo lo que esté produciendo mi enfermedad (la nombran) mi cáncer, mi diabetes, mi depresión, etc. Gracias. Te Amo”.   

 

No se enojen, con ustedes, ni con su cuerpo, ni con la enfermedad (sea la que sea). Podrían decir: “Gracias (cáncer, diabetes, asma, enfisema, etc.,) por ayudarme a liberar mis memorias dolorosas. Te Amo. Me permito liberarlas a ellas y a ti”. 

 

Estas son solo ideas, pueden hacerlas, o crear otras. Pero la clave es borrar. Solo somos conscientes de tres, cuatro, o diez pensamientos, pero la mayoría de ellos no sabemos cuáles son.  

 

Sin embargo, con ho'oponopono, no necesitamos saber cuáles son todos nuestros pensamientos erróneos, solo borramos y borramos, pero siempre. Hasta cuando nos sentimos bien. De este modo atraeremos hacia nosotros todo lo que es perfecto y correcto. 

 

Observen que no se usa ninguna afirmación y tampoco se debe visualizar el resultado cuando hacemos ho'oponopono, solo pedimos a la Divinidad que “borre” o “cancele” esas memorias, utilizando las palabras gatillo habituales: Perdón. Gracias. Te Amo. Lo siento. Llave de la Luz, Gota de rocío, etc.

 

Estas palabras que he citado borran cualquier tipo de memorias. Hay otras un poco más “especializadas”, como por ejemplo “llovizna” para pensamientos o problemas relacionados con lo económico, o “papel para moscas” relacionada con conflictos de pareja (intensos), o cuando creemos que en una situación de conflicto puede haber violencia.

 

Esas viejas memorias, repitiéndose como un disco rayado en nuestra mente (consciente e inconsciente), son las que “crean” esa realidad que nos circunda, o los “problemas” que se reflejan en los demás y que repercuten en nosotros. Por eso el trabajo es siempre sobre nosotros mismos, aunque no podamos ver esa parte que está en mí.

 

Ese trabajo lo hace la Divinidad, pero solo puede hacerlo si se lo pedimos.

 

Cada palabra gatillo, son como “passwords” para que la Divinidad haga su tarea en nosotros. No hay que analizar cada frase, ni cada palabra, ni preguntarse por qué. Ho'oponopono funciona, más allá de nuestro entendimiento. Pero si utilizamos el intelecto, el proceso se detiene.

 

Les deseo la Paz, más allá de todo entendimiento.

 

Hasta la próxima semana.

 

Lic. Raúl E. Pérez

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