Herramientas ho’oponopono

September 19, 2018

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Hay muchísimas herramientas o “palabras gatillo” para aplicar ho’oponopono. Voy a mencionar algunas de las más conocidas.

 

Lo principal es el uso de las frases: Lo siento. Perdóname. Te amo. Gracias.

 

El ho’oponopono incesante del cual habla el doctor Len, es decir mentalmente estas frases, o frase, antes y durante todo lo que se hace, y lugar al que se va. Repetir continuamente “Te amo. Gracias. Lo siento. Por favor perdóname por cualquier cosa que pase dentro de mí que se manifiesta como el problema”.

 

“Te amo” puede repetirse en voz baja, o mentalmente, una y otra vez durante el día. Puede usarse, aunque uno no esté consciente de la totalidad de los problemas. Incluso antes de participar en cualquier actividad, como contestar el teléfono o subir al automóvil para ir a alguna parte.

 

Cuando experimenten la repetición de recuerdos de problemas, díganles mentalmente: “Los amo queridos recuerdos. Agradezco la oportunidad de soltarlos a ustedes y a mí”.

 

Repetir continuamente “Gracias”. Esta palabra puede utilizarse con o en lugar del “te amo”, mentalmente, una y otra vez.

 

Para trastornos de relación: “Te amo, y si desperté sentimientos hostiles en ti lo siento y te pido perdón. Gracias”.

 

Cuando uno se habitúa a la mecánica del proceso ho’oponopono es posible “adaptar” o “crear” una frase, para determinadas circunstancias, siguiendo un modelo como éste:

 

“Divinidad, limpia en mí todo lo que esté produciendo mi enfermedad (la nombran) mi cáncer, mi diabetes, mi depresión, etc. Gracias. Te amo.”

 

No se enojen, con ustedes, con la vida, con el destino, con su cuerpo, ni con la enfermedad (sea cual fuera). Podrían decir:

 

“Gracias (cáncer, diabetes, asma, enfisema, etc.,) por ayudarme a liberar mis memorias dolorosas. Te amo. Me permito liberarlas a ellas y a ti”.

 

Cuando decimos “limpia en mí todo lo que está produciendo mi…”, estamos haciendo referencia a la enorme cantidad de memorias involucradas en ese proceso (las cuales no tenemos forma de saber cuáles ni cuántas son), pero que en cambio podemos cancelar.

 

Las palabras y frases mencionadas borran genéricamente cualquier tipo de memoria, sin importar el tema, con excepción de las frases “personalizadas”, donde hacemos referencia a determinada problemática.

 

Sin embargo, hay otras palabras, que borran memorias específicas, asociadas a un tema puntual. Un ejemplo de ello es “llovizna”. Sirve para trabajar cuestiones de dinero, para provisión y suministro.

Se debe repetir varias veces, cuando estemos accionando directamente en temas económicos (un pago, un cobro, una entrevista, etcétera). Cuando comentamos acerca de nuestra situación económica, cuando algo externo nos lo haga recordar o nos lleve a algún recuerdo limitante.

 

También toda vez que nos descubramos pensando tanto en nuestra situación económica actual como en cualquier recuerdo, sobre todo de la niñez. Repetir “llovizna” varias veces; si al decirla aparecen algunos recuerdos o imágenes relacionados con carencia de dinero, pobreza, problemas económicos, etc., nos mantenemos mirando esas imágenes, y continuamos repitiendo “llovizna, llovizna, llovizna…”.

 

Otra frase que suelo utilizar para trabajar estos temas es: “Divinidad, limpia en mí todo lo que me impide ganar dinero en abundancia. Gracias. Te amo”.

 

Con respecto a esta frase, quiero hacer algunas consideraciones. Fíjense que no estoy pidiendo “ganar dinero” porque todos, de algún modo, ganamos dinero, lo cual no significa que siempre sea lo suficiente.

Entonces digo “limpia en mi todo lo que me impide ganar dinero en abundancia”. Ahora bien, tampoco “pido” una cifra determinada, no “exijo” un plazo para que “venga” el dinero. Dejo que se abran los canales para la abundancia.

 

Y al decir “todo lo que me impide”, se incluyen la gran cantidad de memorias que pueden estar involucradas en este proceso de carencia/escasez.

 

Vale la pena esta aclaración, porque estas frases y palabras que utilizamos en ho’oponopono no son afirmaciones (aunque se parezcan). Representan un pedido de limpieza/borrado/cancelación de memorias.

 

Nunca damos “órdenes” ni “exigimos” el cumplimiento de nuestros deseos a la Divinidad. Sin expectativas. Confiamos y esperamos.

 

Esta actitud de “confiar” y “esperar” a muchas personas les parece algo pasivo. Nada más alejado de la realidad.

 

Cuando surgen las señales que son indicadoras del resultado de esa limpieza (en el ejemplo relacionado con memorias de carencia), debemos actuar en consecuencia.  Si estuve limpiando para ganar más dinero y —en mi caso— me invitan a escribir un libro sobre ho’oponopono, o me llaman para organizar cursos y talleres sobre mis actividades habituales, entonces debo poner manos a la obra.

 

No puedo interponer excusas “no tengo tiempo”; “bueno, lo escribo, pero más adelante”. Eso también es responsabilidad. Una de las bases del ho’oponopono.

 

¿De dónde proceden las palabras gatillo o herramientas?

 

En un comienzo, los chamanes kahuna, luego Morrnah y el Dr. Ihaleakala H. Len, han recibido “inspiraciones” de la Divina Inteligencia (generalmente en estado meditativo, aunque también pueden ocurrir sin necesidad de ello). Estas inspiraciones son las palabras o frases que luego utilizamos para llevar a cabo la única tarea que hacemos cuando practicamos ho’oponopono: borrar.

 

La palabra chamán tiene varios significados y uno de ellos es “el que camina entre dos mundos”, en clara referencia a los mundos material y espiritual.

 

En todas las culturas existieron y existen chamanes, y si bien difieren entre sí algunas prácticas chamánicas en la gran diversidad de tribus, es posible encontrar elementos comunes entre ellas. Por ejemplo, reconocer una instancia superior creadora, que puede recibir un nombre diferente en cada cultura, pero que alude al mismo concepto. Los kahuna lo llaman Divinidad o Divina Inteligencia.

 

Otro elemento común a las prácticas chamánicas es el concepto de unidad del hombre con su entorno y la Divinidad, algo absolutamente natural para cualquiera de estas culturas. No pueden concebir un vínculo distinto a este diferente. Es por ello que tienen tanto respeto ecológico por el ambiente (algo muy diferente a lo que hacemos los “civilizados”).

 

Dicen los kahuna que el ho’oponopono es un verdadero regalo de la Divinidad a los seres humanos. Morrnah, que también tenía formación cristiana, encontró que muchos conceptos de la filosofía Huna eran muy similares al cristianismo, sobre todo en lo que respecta a la utilización del perdón, como elemento liberador y purificador.

 

Quienes profesan una fe católica, cristiana están acostumbrados a rezar y, por medio de la oración, “pedir” a Dios que interceda para producir determinados resultados que los favorezcan.  Además, cuando esto no sucede, muchos se enojan con Dios, se ofenden y dejan de “creer”.

Según los kahuna, esto es incorrecto. No es función de la Divinidad satisfacer los caprichos del ego de cada uno (que no son más que memorias repitiéndose). “Dios no es su conserje”, dice el Dr. Len.

 

El verdadero regalo que nos hace la Divinidad es darnos estas palabras para que, —si así lo deseamos— le pidamos la limpieza, el borrado, la cancelación de estas memorias erróneas que “causan” o “atraen” las circunstancias que nos rodean o que provocan lo que nos hace sufrir.

 

Al repetir las herramientas de limpieza se cancelan las memorias dolorosas, encontramos la paz y, como consecuencia de ello, los problemas se van disolviendo. No es necesario pedir nada más, ni hacer aclaraciones (sólo el borrado).

Todo lo demás viene por añadidura. Las memorias nos separan de la Luz, y es necesario hacer “espacio” en el inconsciente para que la Luz de la Divinidad pueda llegar allí.

 

Entonces el proceso comienza asumiendo la responsabilidad por las memorias que comparto, luego pido la limpieza utilizando cualquiera de las “palabras gatillo”, que son como “passwords” (contraseñas) para que la Divinidad haga su tarea en mí.

 

Por eso no es necesario analizar cada frase, ni cada palabra, ni preguntarse por qué. El ho’oponopono funciona, más allá de nuestro entendimiento. Pero si utilizamos el intelecto, el proceso se detiene.

 

Y esto de la simplicidad es, a veces, un obstáculo para decidirnos a borrar. La mente racional (la que cree que sabe) “exige explicaciones”, y mejor aún si son complejas, sobre el porqué de las cosas.

 

Ho’oponopono funciona. Se puede comprobar cotidianamente. Y aunque hay algunos conceptos que pueden “entenderse” con más facilidad, hay otros aspectos del mismo que resultan muy difíciles de comprender, pero tampoco es necesario que lo hagamos, pues funciona de todos modos.

 

Más allá de la limpieza permanente, todo el tiempo que puedan, cada vez que les surja un pensamiento negativo sobre cualquier tema, lo cancelan con cualquiera de las palabras que conozcan, en ese mismo momento, no esperen a hacerlo más tarde.

 

Es difícil para cualquiera de nosotros estar todo el tiempo haciendo ho’oponopono, pero sin embargo es algo que se puede lograr con persistencia. El objetivo es habituar al Unihipili/Niño interior/Inconsciente a que se automatice y luego lo haga por nosotros, así como realiza otras funciones corporales: respiración, latidos cardíacos, digestión, etcétera.

 

Les comento mi forma de hacerlo: aprovecho todo tiempo libre para usarlo. Por ejemplo, cuando viajo en cualquier medio de transporte utilizo ese tiempo perdido para hacer ho’oponopono mentalmente, en el bus, en el subte (metro), cuando tomo un taxi, cuando camino por la calle, etc.

 

También los viajes en avión son una magnífica oportunidad para “limpiar”. Yo suelo comenzar mi limpieza desde que me voy trasladando al aeropuerto, prosigo en la sala de embarque y luego, en distintos momentos a lo largo del vuelo. Una linda herramienta para utilizar cada vez que se comienza algo es: “Dios, entra tu primero”. (Yo la utilizo antes de cada viaje, al ir subiendo al avión mientras voy recorriendo la manga de acceso).

 

En el hogar se puede hacer ho’oponopono mientras se está realizando cualquier tarea o mirando TV (sobre todo cuando el noticiero pasa malas noticias). En esos casos “borremos”, en lugar de reaccionar y engancharnos.

 

También en silencio y a solas, en momentos de ocio y antes de dormirnos (verán que se duermen casi instantáneamente). Mientras esperan en una fila esperando algo, y si el trámite que van a hacer se complica, usen ho’oponopono.

 

No es como la meditación u otras técnicas, que necesitan un estado especial de relajación, calma, silencio o ambiente apropiado, etc.

 

La próxima semana, continuaremos aprendiendo más secretos del ho’oponopono.

 

Paz, más allá de todo entendimiento.

 

Lic. Raúl E. Pérez

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